
EL LUGAR
Eucalipto, aceite, silencio.
La cabina queda en altura, su ventana alta abriéndose al bosque atlántico que rodea el barrio. Sin TV, sin playlist, sin aromatizador artificial — eucalipto real en el vapor, aceite de coco tibio, y el silencio que Santa Teresa regala.

EL CIERRE
Vuelva al mundo despacio.
El ritual no termina cuando acaba la sesión. Manta ligera, té tibio, el silencio que se permite seguir — el cuerpo pide quince minutos más antes de levantarse. La casa lo concede. El ascensor puede esperar.
Vive una noche en lo alto de Santa Teresa

